Temblando estaba del frío

R. Caamaño

Temblando estaba de frío

el mayor fuego del cielo,

y el que hizo el tiempo mismo,

sujeto al rigor del tiempo.

¡Ay, Niño tierno!

¿cómo, si os quema amor, tembláis de hielo?

El que hizo con su mano

los discordes elementos,

naciendo está por el hombre

a la inclemencia sujeto.

¡Ay, Niño tierno!

¿cómo, si os quema amor, tembláis de hielo?