Dos bueyes rojos

V. Maragno

Dos bueyes rojos

en el campo de oro.

Los bueyes tienen ritmo

de campanas antiguas

y ojos de pájaro.

Son para las mañanas

de niebla, y sin embargo

horadan la naranja

del aire, en el verano.

Viejos desde que nacen

no tienen amo

y recuerdan las alas

de sus costados.

Los bueyes

siempre van suspirando

por los campos de Ruth

en busca del vado,

del eterno vado,

borrachos de luceros

a rumiarse sus llantos.

Dos bueyes rojos

en el campo de oro.