Del amor eterno

Brahms, Johannes

¡Oscuro, qué oscuro en el bosque y el campo!

Es noche ya, ahora guarda silencio el mundo.

En ninguna parte aún luz y en ninguna parte aún humo,

sí, y ahora la alondra guarda también silencio.

Viene de las afueras de la aldea el muchacho,

a la amada lleva el amado hacia casa,

junto a los sauces la conduce,

mucho así le habla y de muchas cosas.

Si grandes son tus sufrimientos y tus ansias,

si grandes penas padeces por mi causa,

que entonces el amor se quiebre entre nosotros,

y rápidamente de nuevo vuelva a unirnos.

Que en la lluvia y el viento se aleje,

y vuelva a unirnos nuevamente.

Hablara entonces la muchacha y dijera:

¡Nuestro amor nunca se romperá!

Si sólido es el acero y duro el hierro,

aún nuestro amor será más fuerte.

Hierro y acero forjarse pueden,

mas nuestro amor, ¿qué pudiera alterarlo?

¡Hierro y acero fundirse pueden,

mas nuestro amor dura eternamente!