Encanto

E. Rosaenz

No turba la tarde un vuelo

un noble zafiro oscuro.

Es el mar, y de tan puro,

luz azul se ha vuelto el cielo.

Azul es también la duna...

y en esa uniforme tela,

no hay más que una blanca vela

que sale como la luna.

Tan honda es nuestra ventura,

que algo en ella va a llorar.

Y lento solloza el mar

su constancia y su amargura.