Rima
J. Turina
Te vi un punto, y, flotando ante mis ojos,
La imagen de tus ojos se quedó,
Como la mancha oscura, orlada en fuego,
Que flota y ciega, si se mira al sol.
A donde quiera que la vista fijo,
Torno a ver sus pupilas llamear;
Mas no te encuentro a ti; que es tu mirada:
Unos ojos, los tuyos, nada más.
De mi alcoba en al ángulo los miro
Desasidos fantásticos lucir:
Cuando duermo, los siento que se ciernen
De par en par abiertos sobre mí.
Yo sé que hay fuegos fatuos que en la noche
Llevan al caminante a perecer:
Yo me siento arrastrado por tus ojos,
Pero a dónde me arrastran, no lo sé.