Coplas

M. Bor

Hay un punto en el camino

donde se empieza a querer;

el que no lo vio no supo

cuándo, cómo, dónde fue.

Hubo quien lo vio y cayó

y aún después de caer

hizo otra vez el camino

para caer otra vez.

No hay manera de dejarlo

ni de salirlo a buscar;

es un punto en el camino

que tiene su caminar.

Nadie sabe las razones

de este empezarte a querer,

de este seguirte queriendo,

de este quererte después.

Que se devuelven los ojos,

que se devuelven los pies,

que se devuelven los sueños

adonde quiera que estés.

Yo tengo los pies enfermos

de un modo de caminar,

que se me devuelven solos

adonde quiera que estás.

Toda la noche fue poca

para los viajes que hacía

de tus ojos a tu boca.

Suspiro cuando te miro,

pero te me pongo al lado

y el fuego de tu costado

me va quemando el suspiro.

Siempre que te tengo lejos

me paso el día buscando

lo tuyo de los espejos.