Apacíguate, alma mía

Richard Georg Strauss

Ni tan siquiera

una suave brisa se agita,

dulcemente dormido

reposa el bosquecillo;

a través de la oscura cubierta

de las hojas

entra a hurtadillas

el luminoso brillo del sol.

¡Apacíguate, apacíguate,

alma mía,

tus tormentas se han

hecho más salvajes,

te has enfurecido

y te has estremecido,

como cuando rompe

el oleaje!

Estos tiempos

han traído

con fuerza

miseria a cerebro y corazón.

¡Apacíguate, apacíguate,

alma mía,

y olvida

lo que te amenaza!