Te amo
Richard Georg Strauss
Cuatro nobles corceles
ante nuestro carruaje,
vivimos en un palacio
con ostentoso lujo.
Las primeras luces matutinas
y por la noche el rayo,
todo cuanto iluminan,
es dominio nuestro.
Mas si vagaras perdida,
exiliada por el mundo,
iría contigo por las calles,
en pobreza e ignominia.
Me sangran las manos,
los pies tengo heridos,
cuatro paredes desconsoladas,
ningún perro nos conoce.
Cubierto de plata está
tu féretro ante el altar,
ellos habrán de llevarme
hasta tu sepulcro.
Y si, allá lejos en el prado,
mueres en la pobreza,
desenvainaré mi puñal
y te seguiré hasta la muerte.