Juan Chunguero

G. Uribe Holguín

Era Juan Chunguero insigne gaitero

con la misma gaita que fue de su taita,

y aunque un aire solo trinaba este Apolo,

furibundo estrépito formaba con él.

Y muchas parejas, y aun viejos y viejas,

bailaban en tanto con risa y con canto,

y de ellos no pocos resultaron locos

por arte diabólica del músico aquel.

La abuela Tomasa volviendo a su casa

bailó una cachucha, tan ágil, tan ducha,

que vieja y canasto se hicieron emplasto

y tortilla espléndida de huevos con pan.

Dicen que un cordero salió maromero

y montó en un lobo que andaba hecho un bobo.

Y que aquella vaca que ordeñaba Paca

armó con el cántaro una de "¡San Juan!"

Iba en su camino sudando un pollino

y dándole palo su enemigo malo,

mas oyó al gaitero y ¡adiós al arriero!

Y ¡adiós carga y látigo, cabestro y cinchón!

Pero no hubo gloria en toda esta historia

como la de aquella Pastorcita bella

viendo ya encolada toda su manada

valsando alegrísima de la gaita al son.

Y al ver a Pastora aquel Juan Chunguero,

y oyendo a Chunguero la linda Pastora,

él se hizo pastor; gaitera, Pastora,

y él su corderito y ella su cordero.