Bien amada
L. Sandi
Bien amada, ese velo deja traslucir la hermosura de tu cuerpo,
y sin embargo, es, ante mi deseo, más espeso que un muro de bronce.
¡Quítatelo! Yo también arrojaré mis vestiduras.
Que nada nos separe y el abrazo será más tierno.
Nuestros pechos y nuestros labios se unen.
Silencio: odio las palabras indiscretas.