Vine al mundo

L. Sandi

Vine al mundo, como el agua que corre ciegamente, sin saber porqué ni de donde;

y habré de abandonarlo como el viento que sopla en el desierto,

sin saber adónde ni porqué.

¿Quién, sin yo pedirlo, me trajo aquí de lo ignorado?

¿Quién, sin yo quererlo, me arrojará después a lo desconocido?

¡Ah, bebamos copas y más copas, hasta olvidar tamaña necedad!