Rodopis

L. Sandi

Rodopis, ocultemos a los curiosos nuestros besos;

realicemos, lejos de todas las miradas, el amable y peligroso servicio de Cipris.

El amor se complace en el misterio.

Evitemos las ávidas pupilas que nos acechan.

¡Oh, cuán dulce es la miel que se paladea furtivamente!