Fué anoche

M. Heiniö

Fué anoche,

allá en el sur,

entre la última primavera

acumulada,

que llegaron tus manos

como un suave golpe de aqua.

No hablaste,

estabas ahí.

El sol, mientras tanto,

proponía a los árboles

su estatura de sombras.

Y en el silencio de la luz

y do los patios,

trotaban mis hijos

con pasitos de esquina y mariposa.

Y entre tu sombra y la mía

volantines transitorios,

levantaron harcia el norte

su vuelo de alambre.

En la tarde,

organizada en la distancia

la intranquilidad de los espacios,

mi retorno,

come la lluvia,

como tus manos.

Chacabuco, 7 de febrero de 1974