El Galán y la casada

Vives, Amadeo

Que de la casada hermosa

Ande el alma cosquillosa,

Y que al fin su red me enlace,

Que me place;

Pero que ella libre viva

Cuando en hierros me cautiva,

Que son a sus pies de cera,

Guarda fuera.

Que se ponga a la ventana,

Dando a entender muy lozana

Que nadie la satisface,

Que me place;

Mas que sea en su balcón,

Cual tablilla de mesón,

Que da posada a cualquiera,

Guarda fuera.

Que a la comedia algún día

Vaya con licencia mía,

Aunque allí su papel hace,

Que me place;

Mas que equívoca de faldas,

Haga a dos visos espaldas,

Cual si yo no lo entendiera,

Guarda fuera.

Que ya del amor cansada,

Como a vida sepultada,

Diga: Resquiescat in pace,

Que me place;

Mas que me tenga por muerto

Cuando a otro le hace cierto,

Y luego que yo la quiera,

Guarda fuera.

Que tenga confesor viejo,

Adonde como en espejo

Enmiende los yerros que hace,

Que me place;

Pero que le tenga mozo,

Para que con este embozo

Me sirva a mí de contera,

Guarda fuera.

Que la ferie su marido

Los dulces, joya y vestido

Con que nuestras bodas trace,

Que me place;

Mas que, por mudar de porte,

Con un figurón de corte

Entapice la pllera,

Guarda fuera.