Madre, la mi madre
Vives, Amadeo
Madre, la mi madre,
Guardas me ponéis;
Que si yo no me guardo
No me guardaréis.
Dicen que está escrito,
Y con gran razón,
Ser la privación
Causa de apetito;
Crece en infinito
Encerrado amor;
Por eso es mejor
Que no os encerréis;
Que si yo no me guardo
No me guardaréis.
Si la voluntad
Por sí no se guarda,
No la harán guarda
Miedo o calidad:
Romperá en verdad
Por la misma muerte,
Hasta hallar la suerte
Que vos no entendéis;
Que si yo no me guardo
No me guardaréis.
Quien tiene costumbre
De ser amorosa,
Como mariposa
Ser irá tras su lumbre,
Aunque muchedumbre
De guardas le pongan,
Y aunque más propongan
De hacer lo que hacéis;
Que si yo no me guardo
No me guardaréis.
Es de tal manera
La fuerza amorosa,
Que a la más hermosa
La vuelve en quimera,
El pecho de cera
De fuego la gana,
Las manos de lana,
De fieltro los piés;
Que si yo no me guardo
Mal me guardaréis.